LA ENSALADA POLÍTICA NACIÓNAL.
Por Armando de la Garza

RECORDANDO el programa humorístico de los años setenta “Ensalada de Locos”, hoy, casi al entrar en la tercera década del nuevo milenio, no puedo evitar asemejar aquel programa televisivo con los partidos políticos de nuestro querido México.
COMENCEMOS, por orden de importancia, de acuerdo con su lugar electoral
MORENA.
EL PARTIDO en el poder muestra claros signos de desgaste, producto del arribo masivo de “chapulines” que brincaron hacia sus filas como ratas de un barco en aparente naufragio. Hoy conviven en su interior los llamados duros: comunistas nostálgicos trasnochados que aún evocan las viejas doctrinas de Marx, Engels y Lenin. A su lado, los progresistas impulsan una suerte de socialdemocracia orientada a fortalecer la clase media mediante el consumo, combinando inversión mixta y programas sociales.
SIN EMBARGO, también se encuentran incrustados y bien disfrazados de socialistas viejos operadores políticos: expriistas curtidos, expertos en maniobras, leguleyos y personajes de cuestionable reputación, listos para dar el zarpazo brincándose la disciplina partidaria rumbo a la silla presidencial.
PARTIDO ACCION NACIONAL (PAN).
EN UN DISTANTE segundo lugar aparece el Partido Acción Nacional, alejado ya de los principios que le dieron origen. Ha sido, en buena medida, capturado por una nueva generación que, bajo el discurso de una democracia de finos modales en ocasiones en amasiato con el PRI ha derivado en un grupo que privilegia intereses económicos propios y de grupo particularmente ligados al negocio inmobiliario. Sus líderes, pulcros y perfumados, se cobijan en el fuero que les otorgan las curules plurinominales.
MOVIMIENTO CIUDADANO.
Bajo la figura de un liderazgo que ha transitado por distintos partidos casi como una versión moderna de Blanca Nieves acompañada de sus jóvenes seguidores, este instituto político ha crecido paulatinamente. Alimentado por cuadros provenientes de otras fuerzas, ha logrado posicionarse como una opción para una generación de nuevos actores, ambiciosos y parranderos, nuevos ricos con aspiraciones de poder. Todo indica que podría desplazar al desgastado PAN como segunda fuerza, aunque aún lejos del partido gobernante.
PARTIDO REVOLUCIONARIO INSTITUCIONAL (PRI)
EN LA cuarta posición se encuentra el otrora partido hegemónico, hoy reducido y bajo el control de un controvertido liderazgo nacional que parece encarnar varios de los vicios más criticados del sistema.
ES PROBABLE que la historia lo registre como el artífice del declive final de una institución que gobernó durante siete décadas. Tras un largo periodo marcado por cuestionamientos de corrupción y nepotismo, el partido parece haber extraviado su identidad histórica, alejándose de sus bases a nivel nacional y enfrentando un juicio social severo por haber priorizado intereses particulares sobre el bienestar de la nación.
PARTIDO VERDE.
En quinto lugar aparece el Partido Verde, más cercano a una sociedad anónima que a un instituto político. Sus hábiles accionistas han sabido moverse como veletas, alineándose siempre con el vencedor para garantizar su supervivencia y conservar el registro.
PARTIDO DEL TRABAJO.
Finalmente, el Partido reúne, en buena medida, los defectos y vicios del resto de las fuerzas políticas. Su futuro es incierto y no sería extraño que, al igual que el PRI en su actual declive, enfrente el riesgo de perder su registro hacia el 2030.
ESTA ES, en síntesis, el resumen de la partidocracia nacional.
Y COMO diría el legendario político César Garizurieta “El Tlacuache”
“El que no vive del presupuesto, vive en el error”




