Por Denise Dresser

Qué útil y esclarecedor fue el último debate presidencial y la participación de Claudia Sheinbaum en #TercerGrado. Reveló quién es y qué piensa. Aquí el decálogo:
- Temas de Importancia: Ella decide cuáles son los temas que le importan a la gente y si es cuestionada, considera que es una ofensa a la investidura presidencial.
- Corrupción: No investigará y continuará protegiendo a los corruptos de su propio partido, a los allegados a la familia presidencial, y al Partido Verde, con el cual se ha aliado.
- Diálogo con la Oposición: No dialogará ni buscará consensos con la oposición. La considera ilegítima y buscará disminuir su presencia en el Congreso vía la eliminación de plurinominales.
- Contrapesos y Rendición de Cuentas: No cree en los contrapesos, la rendición de cuentas, la división de poderes, el pluralismo, la presunción de inocencia (violada por la prisión preventiva oficiosa), ni en la responsabilidad de tener una interlocución honesta con la población.
- Admisión de Errores: No admite errores ni reconoce el imperativo de corregirlos.
- Militarización: Rechaza que exista la militarización, pero buscará perpetuarla con un mando militar de la Guardia Nacional.
- Resultados Electorales: Si no gana la elección, desconocerá el resultado.
- Deshonestidad: Miente sin el menor reparo y está dispuesta a maquillar/tergiversar cifras, aunque presume sus credenciales “científicas”.
- División del País: Divide al país en buenos y malos, colocándose a sí misma y a su partido como los “verdaderos demócratas” y catalogando a los demás como mexicanos a los cuales no necesita respetar, entender o convencer.
El problema para la democracia y el futuro del país ya no es que Claudia Sheinbaum sea una copia o una calca de López Obrador, sino que sea una versión peor.



